Supporting Teachers with Remote Learning During COVID-19

Ayuda a los profesores a impartir clases a distancia durante COVID-19

Una crisis de salud pública -la pandemia de COVID-19- ha sacado a la luz otra tecnológica: con el cierre de escuelas en más de 188 países, la brecha digital en la educación es ahora más evidente que nunca.

Computer Aid International se fundó en 1997 con la misión de reducir la brecha digital y nuestra misión sigue siendo tan relevante como hace 23 años. Por el camino hemos visto muchos avances, pero seguimos viendo cómo algunos miembros de la sociedad siguen careciendo desesperadamente de tecnología, sobre todo en comunidades remotas, familias de bajos ingresos, ancianos y grupos marginados.

Lily, profesora de un colegio público de Colombia, está a punto de jubilarse y ha intentado incorporar la tecnología a su vida y a sus clases en la medida de sus posibilidades. Ahora se enfrenta a un nuevo reto, ya que debido a la crisis del Coronavirus el gobierno, casi de la noche a la mañana, pidió a todas las escuelas que transfirieran sus clases regulares a un entorno virtual sin ningún tipo de formación o preparación. La mayor preocupación de Lily son los 40% de alumnos de su clase que carecen de acceso a la tecnología necesaria, smartphones, portátiles, PC y acceso a Internet. Sabe que el aprendizaje virtual sólo puede ser eficaz si los padres también participan en el ejercicio, pero no todos los padres están en condiciones de ayudar, algunos de ellos no tienen experiencia en el uso de aparatos tecnológicos o no tienen tiempo para dedicarse a ello, ya que la mayoría de ellos viven al día.

Otros países con menor penetración de la tecnología y de Internet han optado por cerrar las escuelas y han enviado de vacaciones a alumnos y profesores, alterando sus calendarios y afectando al progreso de los estudiantes. Según la UNESCO, actualmente hay en todo el mundo 1.543.446.152 alumnos afectados.

Las escuelas no son las únicas afectadas por esta crisis, algunos estudiantes universitarios también lo están pasando mal, el sector educativo, en general, está siendo duramente golpeado. Otros sectores también se están viendo afectados: otras ONG, pequeñas empresas y start-ups no tienen recursos para seguir trabajando desde casa, los trabajadores de los hospitales y los pacientes no tienen aparatos para comunicarse con sus familias, las personas mayores que no están familiarizadas con el uso de la tecnología e internet se están encontrando completamente aisladas.

Damos por sentada la tecnología y el acceso a internet, para la mayoría de nosotros forma parte de nuestro día a día, pero tendemos a olvidar que sigue siendo un privilegio. Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, sólo el 53,6% de la población mundial tiene acceso a internet, lo que sugiere que casi la mitad del mundo sigue sin conexión. No es ningún secreto que vivimos en una sociedad dividida y muy desigual, en la que las 1% más ricas del mundo tienen más del doble de riqueza que 6.900 millones de personas, y casi la mitad del mundo vive con menos de $5,50 USD al día.

Se calcula que en el Reino Unido 93% de la población tiene acceso a internet, uno de los porcentajes más altos del mundo. Sin embargo, más de cinco millones de personas no tienen acceso a servicios vitales de ayuda e información en línea, según la Oficina Nacional de Estadística. La mayoría de estas personas forman parte de los grupos más marginados de la sociedad, los discapacitados y los ancianos, pero también hay 773.000 adultos menores de 65 años que forman parte de las estadísticas, y en la escuela secundaria, 700.000 estudiantes no tienen acceso a ordenadores o a internet en casa y dentro de estos 60.000 no tienen acceso a internet en absoluto.

Si se compara con los países en desarrollo, el acceso a Internet en el Reino Unido, de 93%, parece bastante impresionante; por ejemplo, en Colombia es de 65% y en Etiopía, de sólo 17,8%.

Pero la desigualdad digital va más allá de si has nacido en un país rico o en uno en vías de desarrollo. Se adentra más en grupos sociales concretos, dividiendo a los estudiantes en clases sociales, desde los centros privados con acceso a recursos hasta los de centros públicos que dependen de la financiación pública para obtener los recursos necesarios.

En 23 años nuestro trabajo nunca ha sido tan relevante como ahora. Durante esta crisis hemos recibido un número abrumador de peticiones de tecnología, tenemos más demanda de la que podemos abastecer, pero estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para apoyar a aquellos que se quedan sin acceso a la tecnología. Las circunstancias actuales plantean nuevos retos a nuestra sociedad y nosotros nos comprometemos a hacer posible que las personas participen plenamente en la sociedad; el distanciamiento social no debería significar no poder estar conectado con tu comunidad.

Hay muchas formas de ayudarnos a ayudar a los demás:

Pregunte a su empresa qué hace con los equipos que le sobran. Podemos ofrecerle un servicio de eliminación de equipos informáticos seguro y sostenible. Puede que tardemos un poco más de lo habitual, pero nuestro objetivo es que funcione:

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